Testigo de estas cosas: a todas las naciones (v.36 – 49)

Tercero encuentro: v.36 “Jesús mismo se puso en medio de ellos y les dijo: -Paz a ustedes”

Como les he dicho, yo imagino un estado de euforia muy significativo en esta reunión. Este ha sido un dia lleno de emociones muy fuertes, pero aun no ha terminado. El Señor toma la decisión de presentarse a los discípulos en Jerusalén. Mismo después de todo el compartir sobre lo que han vivido en aquel domingo, Jesús se les parece y de nuevo estaban asustados y con miedo. Para alguien así el saludo de Jesús es muy apropiado: “Paz a ustedes!”

Una vez ves mas, los discípulos están asustados, aterrorizados, con dudas. Jesús les responde esta situación con:

a) Paz a ustedes! Escuche!)

b) Miren (mis manos y mis pies)

c) Tóquenme

d) Vean

Lo que pasó fue antes los discípulos antes estaban: asustados, con miedo y incrédulos. Ahora están: Llenos de alegría; Espantados mas aun incrédulos ¡ La solución encontrada por Jesús fue llevarlos de nuevo a la mesa: “ (v.41) Como ellos no acababan de creerlo a causa de la alegría y del asombro, les preguntó: -¿Tienen aquí algo de comer?”

Bueno, eso había funcionado en Emaús y volvió a funcionar con los discípulos ahora en Jerusalén. (v.42 -43) Además de comer Jesús les pasa a rehacer su marco de referencia, volviendo a les explicar las Escrituras Sagradas de manera que también este encuentro promueve, una vez mas una, comprensión de la Escritura:

“45 Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras.”

En la dinâmica deste encuentro vemos que:

a) se les abrió el entendimiento para Comprender la Revelación de la Escritura, esta por su ves encuentra en Cristo su clímax

b) los que habían empezado el día como dudosos, temerosos y perplejos ahora son llamados a ser testigos

c) toda estas experiencias vividas en este domingo glorioso podría llegar a ser la base de confianza y poder para el reto de ser testigo de Cristo. Pero no fue así! El Señor les dijo que deberían permanecer en Jerusalén para recibir la promesa del Espíritu , y una ves revestidos del poder de lo alto llegasen a ser testigos del Señor resucitado.