Cresciendo como líder
Ziel Machado May 28th. 2008, 4:00pmCresciendo como líder
Ziel Machado
‘Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propria inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él allanará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser.’ Proverbios 3.5-8
Estos versos de la Escritura Sagrada son para mi como freno contra las fuerzas que operan em mi y que son animadas por una parte significativa de mi formacion. Los muchos años de estudio siempre buscaron hacerme confiar en mi propia inteligencia, seguro de mi propia opinión al punto hacerme creer que en mi estaba la capacidad de escoger mis caminos, y en mis habilidades la sabiduría para enfrentar el mal.
Los varios años de escuela no me eseñaron a reconocer a Dios y mucho menos sus caminos. Muchos de los caminos que me parecían buenos, al final no lo eran y el mal se mostró mas grande de lo que yo podría imaginar. No sólo estaba fuera de mi, para mi sorpresa, también dentro de mi era (y es) una realidad. Asi, las consequencias históricas desta realidad no trajo salud a mi cuerpo, a mis relaciones y a mis decisiones.
Tantos equivocos trajeron inseguridad a mi ser y en base a eso uno empieza a trabajar. Creamos máscaras para tapar nuestra inseguridad, varios diplomas y títulos, esa busqueda por posiciones de prestígio, discusiones necias vividas con tanto ímpetu como si mi vida estuviese en riesgo si mi argumentación no prevaleciese.
No debemos crear una diferencia, innecesaria, entre el Dios de la creación y el Dios de la rendención, porque es el mismo Dios. Así, el Dios que en nuestra creación nos proporcionó habilidades y capacidades, luego en nuestra experiencia de ser redimidos nos capacita con dones para el servicio de la gloria de Su nombre. No entanto veo en mi la tendencia de hacer de mis habilidades y capacidades naturales, otorgadas por Dios y desarolladas en los años de estudio, el primer marco referencial para acercarme a los problemas que demandan solución.
El problema es que el día de hoy (quizás siempre) lo que necesitamos es más que conocimiento, necesitamos sabiduría. Nuestros pueblos Latinoamericanos, no sólo necesitan más profesionales, más dinero, mejores estructuras y políticas transparentes; también necesitamos de sabiduría. Todos estos recursos no nos aseguran que las soluciones a nuestros problemas seran alcanzadas (la corrupción es una prueba de lo que estoy diciendo). Necesitamos de un tipo de sabiduría que este relacionada al temor del Señor, una sabiduría de traiga vida, salud al cuerpo y que fortalezca nuestro ser (individual y colectivo).
Quizás la presión que sufrimos para presentar respuestas a los problemas que crecen sobre nuestro escritorio, o la necesidad de defender nuestro liderazgo, o el esfuerzo para esconder nuestra inseguridad, nos hacen responder con base en nuestra ‘propia fuerza’; confiando en nosotros mismos con el autoengaño de conocer los caminos seguros en nuestra propia opinión. ¡Lamentablemente, ya conocemos los resultados de esa práctica!
¿Cómo podemos demostrar en nuestras vidas que somos agradecidos a Dios por las habilidades que Él nos ha dado, por el privilegio de haber estudiado y haber podido desarollar lo que Él mismo nos dio? ¿Cómo podemos asegurarnos que toda la capacitación que hemos recebido está a servicio de la tarea principal que es: confiar en el Señor y reconocerlo en nuestros caminos? Nuestras habilidades no son la ‘primera palabra’ (para usar una expresión de la hermenéutica).
Eso nos hace pensar en la manera como nos desenvolvemos en nuestro día a día, que cosa priorizamos en nuestros quehaceres, cómo llegamos a nuestras conclusiones, dónde colocamos nuestras expectativas y cómo ellas surgen. ¿Cómo introduzimos cambios y propuestas y cómo evaluamos nuestro trabajo y nuestro equipo?
Pensando en la realidad de la misión en Latinoamérica y en el rol que nuestros movimientos desempeñan, en sus dinámicas internas (con posibilidades y limitaciones) debemos preguntarnos: ¿Cómo hemos reconocido el Señor en nuestros caminos? ¿Lo hemos reconocido? Este es un desafio particular y colectivo también. ¿Estarían nuestras decisiones produciendo salud a nuestro cuerpo en misión, lease movimientos nacionales? ¿Los temas de trabajo, lucha y tensión fortalecen a nuestro ser colectivo en misión?
Quizás a estas alturas ustedes deben estar preguntandose si no estoy yendo muy lejos en mi esfuerzo devocional / hermenéutico con ideias de cuerpo y ser colectivo (de y)en misión, los invito a que pensemos en cómo hemos caminado como indivíduos y como colectividad. Somos parte del proyecto de Dios de alcanzar estudiantes en el mundo, como una de las muchas expresiones de su iglesia, somos resultados de Su corazón que no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan (2 Pedro 3.9).
Esto significa que somos parte de Su sueño, de Su proyecto, de Sus planes. Lo que me llama la atención es que nuestro esfuerzo misionero, nuestro esfuerzo de conduzir los movimientos nacionales no puede estar basado en una simples aplicación de buen conocimiento (en sus mas diversas manifestaciones y posibilidades) que hemos adquirido en nuestra experiencia formal de educación. No estamos buscando un certificado de calidad en misión. ¿No es cierto certo? Nuestra experiencia ministerial debe hacer uso de todo lo que hemos podido aprender pero, todo eso, debe estar a servicio de un conocimiento que se caracteriza por la: confianza en Dios, sabe reconocerlo a Él en todo camino, teme al Señor, huye del mal; sospecha de nuestra propia inteligencia, no es sabio en su propia opinión.
¿Cómo organizamos nuestros programas de capacitación? ¿Cúales son los objetivos? ¿Cuáles son las señales que se observan en nuestro liderazgo (en todos lo niveles) através de los años que lo llevan a reconocer que su confianza en Dios ha crecido? ¿El resultado de las tensiones internas son la salud y la fortaleza? ¿Cómo reconocer a Dios en nuestros caminos en tiempos de tanta prisa? ¿Dónde nacen nuestras conviciones, nuestras opiniones? ¿Cómo manifestamos nuestro compromiso de huir del mal, en nuestro uso del poder o en la dimensión privada de la vida cuando el mal es tan atraente? ¿Cómo evitamos los caminos largos optamos por los caminos más cortos que el mal nos ofrece para lograr lo que queremos?
Bueno, aquí estoy en mi tiempo devocional, sacudido por la Palabra y después de haber orado, quise compartir con ustedes esta primera reacción al texto por medio de la muchas preguntas que inundaron mi corazón en este momento. Sería lindo tener tu compañia em esta caminata, disfruto mucho de los tiempos em que es posible estar juntos delante de la Palabra.
Tienes toda la liberdad para contestar, corregir y enviar tus propias percepciones y palabras de orientación a su servidor, deseo mucho crecer en este otro tipo de sabiduría, este poder que saca a los muertos de la tumba. Vivimos cercados de muchas expresiones de muerte en América Latina asi como en muchas otras partes del mundo y de palabreria nuestro pueblo está lleno, asi que necesitamos ministrar con esta sabiduría que trae salud al cuerpo y fortaleze nuestro ser.
Creo que el texto de Proverbios nos muestra el camino para estos interrogantes; confia, reconócelo, teme y huye. En otra oportunidad podemos seguir pensando en estas palabras, por ahora recibe mi abrazo, estoy orando por ti y por tu movimiento nacional.
Su amigo y servidor
Ziel Machado
June 1st, 2008 at 10:17 pm
hola bueno creo que la página le falta color hay mucho escrito pero no es agradable a la vista sin ninguna imagen. Yo he sido webmaster un par de años y es importante esto si quieren tener muchas visitas en el blog. Y desarrollar un poco la capacidad de síntesis también, se que es difícil pero con la ayuda de Dios todo es posible.
Dios les bendiga
June 2nd, 2008 at 9:34 am
Gracias!
June 3rd, 2008 at 10:47 am
Senota que el caballero del post de arriba no te conoce..:p
No sabe lo malo para hablar que eres. jajaja
Amigo Ziel ¡¡¡
Que gusto poder encontrarte por este medio,
leyendo una reflexion tuya que me gustan mucho ¡¡
La verdad es que para mi en lo personal y creo que para muchos es reconocer cuando Dios habla, confundimos muy facilmente nuestros pensamientos y emociones con lo que en verdad Dios quiere decirnos, y eso muchas veces afecta el resultado final de nuestras desiciones y las cosas que hacemos resultan no de manera muy grata..
Bueno, este seria mi aporte
Cariños y bendiones a la distancia ¡¡
Si pudieras comunicarte conmigo seria genial,
se que eres un hombre ocupado asi que cuando tengas tiempo
estare esperando gratamente tu mail.
Bless ¡¡
July 17th, 2008 at 10:09 pm
Ziel, gusto en saludarte.
el año pasado en el campamento de Compa rompi mi pierna. Pero gracias a esta accidente, empece a escribir un blog. Creo que es un exclente manera de comunicar con la gente hispano parlante de todo el mundo. Creo que los blog pueden ayudar mucho en el sentido de comunidad en toda la CIEE. Creo que también muchas otras personas puede contribuir a la formación teológico.
Hace más de un mes puse contadores en mi página. Esto me ha ayudado mucho en entender mi audiencia que es muy variada. Descubrí que tengo lectores en 25 países y que están visitando me como 10 personas por día.
También recomiendo mucho que pongan encuestas en sus blogs. Los resultados son demasiados interestantes.
Sin más por el momento.
Dios te bendiga,
Juan Kennington
March 10th, 2010 at 8:12 pm
Hola amigos del liderazgo, soy Cipriano, su sitio está la verdad bien bueno y por otro lado esta nota que han publicado me gusta verdaderamente mucho. Este complejo tema, debo comentarles, es muy controvertido ya que hay tantas diversas opiniones como personas distintas existen en nuestro mundo. ¿Cual es el mejor estilo de liderazgo organizacional? Yo no tengo idea. Sí se que me gustan los escritos de Michael Useem y los de John Maxwell, pero no se comentar cual es mejor de todos. Me agradaría conocer la opinion de todos ustedes. Hasta pronto.