Lc. 22:7-30 3ª parte

La comunión en la mesa: La salvación

Joaquín Jeremías al referirse a la cena del Señor hace un vinculo entre esta ultima cena con todas las experiencias anteriores de Jesús de comer juntos con las mas distintas personas de todo tipo de situaciones.

“La comida fundadora, la cena, es apenas uno de los muchos nexos de una larga cadena de comidas que Jesús compartió con sus seguidores y que después de la pascua estos mismos seguidores dieron continuidad, la ultima cena tiene sus raíces históricas en esta cadena de encuentros”.

Así que estamos frente a un grande reto, el reto de rescatar la dimensión de hospitalidad en nuestra practica misionera. Son varias las expresiones de hostilidad en este mundo, expresiones que llevan a una alienación, incluso el evangelio de Cristo en muchos contextos es visto como una expresión más de hostilidad, mucho más de hostilidad que de invitación a conocer a Jesús, su vida y obra de manera personal. En situaciones así el Evangelio ya no es más una buena noticia, estamos viviendo días en q hace falta q revisemos nuestras prácticas evangelísticas y misioneras si queremos llevar adelante el reto que nos fue propuesto.

Creo que será esto una tarea constante para los movimientos miembros de la comunidad. Sobre todo después de 60 años, repensar la relación entre nuestros modelos y este modelo propuesto por Jesús y nuestras experiencias de misión, todo esto en este contexto marcado por la indiferencia y la hostilidad.

¿Será que somos entendibles a esta generación? ¿Nuestros esfuerzos de misión son como mesas que incluyen a los marginados? ¿Son mesas preparadas para los perdidos, son mesas que están accesibles a ellos? ¿Cómo nuestras acciones de obediencia misioneras expresan preocupación y cuidado por las necesidades espirituales físicas y emocionales de los estudiantes? ¿Cómo nuestras acciones de obediencia misionera responden a la necesidad social de dialogo e intimidad?

¿Cómo nuestras acciones misioneras buscan dar continuidad a las tradiciones de cultivar una vida sacrificial como vemos en la vida de Jesús? ¿Cómo nuestros esfuerzos misioneros mantienen su foco en ser una comunidad de salvación que busque incluir a los perdidos en cada aula de nuestras universidades y escuelas de nuestros países?

En un mundo marcado por la hostilidad tenemos que seguir buscando formas que nos permitan ser hospitalarios y a la vez y a la vez mantener los aspectos singulares de nuestro mensaje , de la singularidad de Jesús. Cristo también vivió en un mundo hostil, pero sin pecar y sin relativizar la singularidad de su mensaje y las consecuentes demandas del evangelio del Reino, hizo de la mesa una experiencia de inclusión de pecadores.