Foto: Comedor Universitario - Universidad Federal de Viçosa - Minas Gerais - Missão 2006

Lc. 22:7-30 7ª parte

La comunión en la mesa: La salvación

Algunas consideraciones finales.

La experiencia ministerial de Jesús en las muchas mesas x donde estuvo, encuentra en esta mesa pascual un momento privilegiado de síntesis, símbolo del proyecto de salvación operado por Dios en la historia de su misión y su mensaje y apunta para la culminación de este proyecto en el reino el Dios

En el ministerio de Jesús podemos ver la importancia que tiene este tiempo destinado a estar en la mesa con persona de todo tipo, compartiendo comida con ellos, y así crear espacios para que por medio de un encuentro personal con Jesús, puedan ser incluidos en la comunidad de salvación. Vemos que las comidas son expresiones de hospitalidad y que son escenarios naturales para desarrollar las implicaciones personales y sociales de la salvación, estas expresiones de hospitalidad han sido uno de los principales medios utilizado por Jesús para evangelizar

La cena del Señor está relacionada con su contexto más amplio de la Pascua, de manera que nos presenta la decisión de Jesús de seguir hasta Jerusalén para la realización de su Éxodo (Lc 9:31), el nuevo Éxodo. En la primera pascua con Moisés promoviendo la liberación de Egipto y ahora con Jesús una liberación mucho mas amplia.

El rito de la Pascua no es solamente un medio de apropiarse de la nueva liberación y del pacto divino, es también una anticipación del nuevo Éxodo revelado en la muerte de Jesús, siendo esta muerte interpretada de manera sacrificial y así nos lleva a la plena realización del propósito divino en el banquete escatológico del reino de Dios.

Ahora que hemos celebrado 60 años de IFES, cuando somos llamados por Dios a renovar nuestro compromiso de seguir a Jesús buscando al perdido, y en nuestro caso en el mundo estudiantil seria bueno preguntarnos cuanto de nuestra practica misionera esta marcada por la hospitalidad que vemos en la experiencia de Jesús.

¿Seria la hospitalidad un buen criterio o paradigma para considerar los retos futuros de nuestro esfuerzo misionero? ¿Cuando miramos a nuestros grupos estudiantiles en nuestros movimientos nacionales que vemos? ¿Será que están acomodados en algunas mesas de iguales, ocupados a hacer manutención de la subcultura estudiantil evangélica, o sea tenemos en nuestra mesa solo gente que conocemos, los iguales a nosotros, o estaremos en obediencia siguiendo por todos los caminos invitando a la gente a los distintos, que nos causan molestia, que huelen distinto, que hablan distinto, que piensan distinto, a quien tenemos en nuestras mesas? ¿A quien invitamos a nuestras mesas?

En algunos contextos el Evangelio mismo es visto como una expresión de hostilidad, de ideología dominante y si es ideología dominante debe ser rechazado. ¿Qué rol tendría una invitación la mesa en situaciones como esta?

Hay muchos temas difíciles que nos desafían como cristianos y quizás, en un contexto donde se pueda compartir una comida, los mismos temas serian mejor tratados do que en espacios públicos de pelea ideológica. Temas que representan un gran reto para nosotros, cuestiones bioéticas, cuestiones ontológicas, todo lo que significa cuidado de la creación, los temas relacionados a las muchas expresiones de desigualdad racial, social, política, de género, el mismo reto del materialismo y del secularismo hedonista con sus fuerzas seductoras, el reto de la grandes religiones y otros temas.

Quizás al rededor de una mesa seria el lugar más apropiado para tratar estos temas y no en el campo de las peleas donde casi nos damos cuenta que hay un diálogo de sordos. Jesús alrededor de la mesa promueve una dinámica de misión que es intencionalmente hospitalaria, que revela la singularidad del proyecto de salvación en Cristo para toda la humanidad y que demanda una actitud de entrega sacrificial.

¡Que Dios nos Bendiga!