(Serie Anécdotas Agronómicas - VI)

“…primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga”. (Marcos 4: 28)


Algunas veces me pregunto cuándo es que desearía ver los resultados de un trabajo con lo cual estoy involucrado. Mi primer reacción, y es bueno que así sea, es la de desear verlos rápidamente. Quiero asegurarme que estoy yendo en la dirección acertada, que vale la pena todo el esfuerzo.


Sin embargo, y creo que eso pasa en una amplia variedad de situaciones, tarda hasta que sea posible discernir los primeros frutos concretos de un trabajo. Incluso a veces me pregunto si un día lo veremos.


Esa parábola me ayuda a valorar la importancia de las etapas, a reconocer que comúnmente hay un proceso hasta que se pueda llegar allá. Hay que esperar que el grano quede “maduro” (v. 29). Mismo que sea difícil, es necesario aguardar el “tiempo de la cosecha”.


Tres rápidas lecciones. Primera, se necesita perseverar al largo de los procesos, también llevar en cuenta que frecuentemente son demorados, y así no desanimar en el medio del camino (acuérdense de Eugene Peterson, para quien la perseverancia es sinónima de “larga obediencia en un mismo camino”).


Segunda, se necesita desarrollar una sana capacidad de evaluar los procesos, reconocer los avanzos y retrocesos, ser capaz de revisar con propriedad y sabiduría los pasos y los medios por los cuales deseamos llegar a los resultados (en otro momento pienso en volver al tema de los criterios que debemos usar en evaluaciones).


Tercera, la perspectiva de la cosecha es algo que alimenta nuestra esperanza. Eso sucede cuando la escatología no es usada como un escape y sí como aliento y alimento en la obediencia práctica y concreta del presente.


¿Cómo anda su disposición para perseverar sin que vea el resultado de sus esfuerzos?


Comparto algo que me ayuda. Espero que a vos también le sirva. Busco imaginar cómo las próximas generaciones de estudiantes universitarios se beneficiarán del trabajo que estamos desarrollando ahora. ¿Qué tipo de ministerio estudiantil cristiano encontrarán en la universidad los estudiantes que en ella entraren de ahora a 5, 15 o 30 años? ¿Cómo es que lo que siembramos ahora les podrá ser útil para que ellos afronten con fidelidad y creatividad los desafíos de su tiempo?


Piensen en eso. Quedaré muy contento de oír sus ideas al respeto.


(Continúa…)

Foto: © Yan Seiler