(Serie Anécdotas Agronómicas - VII)

“…es la semilla más pequeña que hay”. (Marcos 4:31b)


¿Quienes no han pasado por la experiencia de ver un esfuerzo personal o una pequeña iniciativa ser minimizado o mismo despreciado?


¿Y quien ya no tuvo actitud semejante consigo mismo al desistir de algo por pensar que nunca llegaría a ser algo relevante?


Aquellas manos que creen y que saben esperar son también las mismas manos que toman la “más pequeña semilla” y la siembran en la tierra. Con ese pequeño acto y gesto, dan un enorme paso de fe.


“Una vez sembrada” (4:32a), o sea, el acto de sembrar se junta al poder latente de la semilla, y se transforma en una acción conjunta de “fe” + “potencia latente” para la gran obra que será realizada, exactamente gracias a esa conjunción de factores.


Las manos que “cultivan y guardan” (Génesis 2:15) son las que, debido al tamaño de la semilla, más cuidado y protección brindarán a la chiquita. Pero también, y ese es un lindo paradojo, más confianza y fe  tendrán cuando la sembraren, pues creerán en el mucho que de ahí podrá surgir.


Un diferencial importante se da ya desde el inicio. Se relaciona con la percepción de lo que es pequeño, de la perspectiva y de la mirada que cada uno tiene de una situación. Si aplicamos criterios “convencionales”, la semilla sería algo pequeño y sin valor.


Por otro lado, una actitud más adecuada podría considerar lo que ja viene con la semilla, y que muchos no ven o no valoran. Reconocer esa riqueza innata, casi escondida, y su potencial para crecer, producir y multiplicarse.


También hay algo más allá del poder de la semilla. Es lo que viene de la experiencia y conocimiento del sembrador, que ya vio lo que sucede después de la sembradura, que aprendió cuando es mejor sembrarla, en que condiciones y de que manera.


Ese es el conocimiento que viene de la buena tradición y de la vida. Ninguna nueva tecnología podrá sustituir la importancia que tiene saber. Ni tampoco minimizarlo, ni decir que es de “pequeño” alcance.


Al finalizar el expediente (y la cosecha), lo que parece pequeño se tornará grande, pero  en  ese chiquito texto ya no hay más espacio para pensar en los criterios para decir si algo es pequeño o grande.


Quedará para la próxima, en una promesa latente, como la semilla. Espero que usted crea. ¿En mí? ¡No! En ella, en la semilla.

(Continúa…)

Foto: © Marquicio Pagola

PD: vea una muestra de lo que identifico como pequeño, pero tan importante, en las fotos del campamento de CBU Uruguay, “Tu Vida=Tu Mensaje - evangelizar como estilo de vida”