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Reflexiones sobre el llamado de Abraham y nuestro llamado

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El llamado de Abraham registrado en Génesis 12 es un pasaje muy conocido. Lo hemos compartido con estudiantes y obreros en diferentes contextos, pero en esta ocasión quisiera aprovechar para compartir con todas las instancias del movimiento algunas meditaciones e implicaciones que se desprenden de esta reflexión con el único propósito de venir a la Palabra para alumbrar nuestro camino y bendecir nuestras vidas.

Pero Jehová había dicho: El llamado empieza con la Palabra de Dios.

El punto inicial de nuestro llamado, identidad y razón de ser está íntimamente ligado a la palabra de Dios. En el contexto de Génesis, los cielos y la tierra fueron hechos por la Palabra de Dios. El caos, el desorden y la decadencia, no tienen la última palabra porque siempre hay espacio para la irrupción de Dios y su Palabra. ¿Cuál es el lugar de la Palabra de Dios  en nuestra vida y el movimiento? ¿Cómo la Palabra viene a afirmar, enriquecer y guiar nuestro llamado? ¿Cómo la Palabra puede guiar, alumbrar el camino de cualquier proceso (transición, evaluación, renovación, visión) que inicie el movimiento?

Vete de tu tierra: El llamado implica rompimientos o ruptura.

Hay una dimensión de incomodidad que está ligada al llamado. Qué difícil es esto en nuestro mundo contemporáneo cuando un criterio de evaluación siempre es la comodidad y el confort. Se ha convertido en el proyecto de vida de muchos profesionales. ¿Hasta qué punto hemos sido infectados por este virus en nuestra vida y movimientos? ¿Será que  ya no hay obreros de largo plazo en los movimientos como fruto de esta dimensión? o ¿Cuándo en nuestros movimientos hay  escasez financiera será por qué nuestros graduados no quiere renunciar a su propia comodidad? ¿Cuál es el rol de una junta  y de obreros para modelar a las nuevas generaciones este tipo de llamado?

También se requiere de un cambio de mentalidad y cosmovisión. Movernos de Ur de los Caldeos a  Canaán, requerirá de una transformación en nuestra manera de sentir, pensar y evaluar. Como obreros y profesionales,  la sociedad siempre nos quiere imponer su cosmovisión para evaluarnos si vamos bien en la vida, los criterios de esta cosmovisión son claros: propiedades, carro, cuentas, viajes, etc. Curiosamente aún como cristianos cuando no cumplimos esos criterios nos sentimos frustrados, devaluados y hasta molestos con Dios. Y qué decir de las organizaciones  cristianas que muchas hemos importado los esquemas de evaluación de la empresa privada y lo único que nos interesa son los números y el resultado; y llegamos a  la conclusión de cuando los números escasean es porque Dios se ha ausentado. Necesitamos una profunda conversión y cambio de mentalidad a nivel personal y como organización, si hemos de vivir  a la luz del llamado del Señor. ¿Cuáles son las señales de crecimiento para una organización cristiana? ¿Cómo se debe autoevaluar, evaluar a un obrero y a una junta?

Haré de ti: El llamado crea y forma una nueva identidad.

Cuando Dios llama, a nivel personal y organizacional, el va construyendo una nueva identidad donde podemos vivir en plenitud. Los ciudadanos de Babel querían hacerse de un nombre, construir su propia identidad ajena a Dios. En nuestra sociedad, la nueva babel, ofrece título de ingeniero, doctor para aquellos que están escasos de identidad. ¿Qué implicaciones tiene esto para nuestros movimientos? ¿Cómo modelamos la identidad del reino de Dios, del llamado  a una generación, escasa, muy escasa de identidad? ¿Qué hay detrás de tantos aparatos electrónicos, de celulares, que nuestra generación busca, será acaso los símbolos de esta nueva identidad: aceptación, reputación, un nuevo nombre? Todavía no logro comprender como un estudiante puede gastar cien o hasta trescientos dólares en un celular, y luego decir que no tienen plata para un encuentro del movimiento.

Te bendeciré….a ti y a las naciones: El llamado es para bendecir.

Para los obreros es muy difícil entender esto, creer que Dios nos bendecirá. Llamado es para nosotros sinónimo de sacrificio, renuncia. Ni modo es el costo, decimos. Pero no nos damos cuenta que la finalidad del llamado de Dios es para bendecirnos, para encontrar la vida, para vivirla en plenitud.  El llamado no es maldición, es una tremenda, rica, abundante y profunda bendición. Sólo abierta y disponible  para aquellos que están dispuestos a caminar con Dios en obediencia y sin estimar como preciosa su propia vida. El que la pierde la encuentra, lo dijo Jesús. ¿Cómo vivimos el llamado como personas y organizaciones a la luz de esta confesión?

Mayordomos del llamado.

Ser buenos mayordomos del llamado no es cosa sencilla.  Por razones de espacio sólo hacemos una lista de experiencias y disciplinas necesarias en nuestra vida para mantener esa vivencia del llamado;

·         El encuentro con Dios, no sólo al inicio de llamado sino en el proceso…

·         Aprender  a dejar registro de nuestra vivencia con Dios.

·         Voltear hacia  al pasado  para ver su mano en mi historia.

·         La dimensión de la obediencia

 

EN EL AMOR SOY UN IDIOTA

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Es el título de la canción que escuchábamos mientras Mary nos preguntaba ¿cómo se sentía el autor cuando escribió esta letra? Mientras escuchábamos su coro “he sufrido mil derrotas” venían imágenes de nuestras historias que empatizaban con el autor, esto fue después de que nos habían introducido al tema, ¿Alguna vez has puesto todo tu empeño en un proyecto que no ha resultado bien? ¿Te han dado ganas de “tirar la toalla”?

Al terminar de escuchar esta canción en el celular- mp3 (que nos hizo vibrar…como diría Juanes), nos repartió una copia de un flyer que simulaba el ticket de entrada de una obra de teatro llamada “En la extrema desgracia del fracaso…. ¡hay esperanza Vos!”. En la parte posterior de este boleto estaba el guión de la obra: Lucas 5: 1-7. Aquella ocasión en que Pedro y sus compañeros pasaron toda la noche y no pudieron pescar nada. Luego vinieron las preguntas ¿En qué consiste el fracaso de estos hombres?

Luego de intercambiar ideas sobre las preguntas propuestas, fuimos llevados de nuevo al mundo de la música y del mp3. Ahora hacia su aparición Gerardo Reyes con la canción Sueña. Se nos dio la letra impresa como la primera vez, y nos dispusimos a escucharla. “…El sabor amargo del rechazo yo traigo…”. Hubo un pequeño debate si la canción pertenecía al género de reggaeton, unos decían que sí otros que no, ¿tú qué piensas, es o no un reggaetonero el tal Reyes?

Esta fue nuestra experiencia surrealista de un estudio bíblico en el GEU (en la escuela de medicina) llamado “Looser o Perseverantes”. Donde la mayoría de los estudiantes que asisten a este grupo son repitentes. Me pareció un lindo ejemplo de un EB doblemente contextualizado.