Archive for May, 2008

Cresciendo como líder

Ziel Machado 4 Comments »

Cresciendo como líder

Ziel Machado

‘Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propria inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él allanará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser.’ Proverbios 3.5-8

Estos versos de la Escritura Sagrada son para mi como freno contra las fuerzas que operan em mi y que son animadas por una parte significativa de mi formacion. Los muchos años de estudio siempre buscaron hacerme confiar en mi propia inteligencia, seguro de mi propia opinión al punto hacerme creer que en mi estaba la capacidad de escoger mis caminos, y en mis habilidades la sabiduría para enfrentar el mal.

Los varios años de escuela no me eseñaron a reconocer a Dios y mucho menos sus caminos. Muchos de los caminos que me parecían buenos, al final no lo eran y el mal se mostró mas grande de lo que yo podría imaginar. No sólo estaba fuera de mi, para mi sorpresa, también dentro de mi era (y es) una realidad. Asi, las consequencias históricas desta realidad no trajo salud a mi cuerpo, a mis relaciones y a mis decisiones.


Tantos equivocos trajeron inseguridad a mi ser y en base a eso uno empieza a trabajar. Creamos máscaras para tapar nuestra inseguridad, varios diplomas y títulos, esa busqueda por posiciones de prestígio, discusiones necias vividas con tanto ímpetu como si mi vida estuviese en riesgo si mi argumentación no prevaleciese.

No debemos crear una diferencia, innecesaria, entre el Dios de la creación y el Dios de la rendención, porque es el mismo Dios. Así, el Dios que en nuestra creación nos proporcionó habilidades y capacidades, luego en nuestra experiencia de ser redimidos nos capacita con dones para el servicio de la gloria de Su nombre. No entanto veo en mi la tendencia de hacer de mis habilidades y capacidades naturales, otorgadas por Dios y desarolladas en los años de estudio, el primer marco referencial para acercarme a los problemas que demandan solución.

El problema es que el día de hoy (quizás siempre) lo que necesitamos es más que conocimiento, necesitamos sabiduría. Nuestros pueblos Latinoamericanos, no sólo necesitan más profesionales, más dinero, mejores estructuras y políticas transparentes; también necesitamos de sabiduría. Todos estos recursos no nos aseguran que las soluciones a nuestros problemas seran alcanzadas (la corrupción es una prueba de lo que estoy diciendo). Necesitamos de un tipo de sabiduría que este relacionada al temor del Señor, una sabiduría de traiga vida, salud al cuerpo y que fortalezca nuestro ser (individual y colectivo).

Quizás la presión que sufrimos para presentar respuestas a los problemas que crecen sobre nuestro escritorio, o la necesidad de defender nuestro liderazgo, o el esfuerzo para esconder nuestra inseguridad, nos hacen responder con base en nuestra ‘propia fuerza’; confiando en nosotros mismos con el autoengaño de conocer los caminos seguros en nuestra propia opinión. ¡Lamentablemente, ya conocemos los resultados de esa práctica!

¿Cómo podemos demostrar en nuestras vidas que somos agradecidos a Dios por las habilidades que Él nos ha dado, por el privilegio de haber estudiado y haber podido desarollar lo que Él mismo nos dio? ¿Cómo podemos asegurarnos que toda la capacitación que hemos recebido está a servicio de la tarea principal que es: confiar en el Señor y reconocerlo en nuestros caminos? Nuestras habilidades no son la ‘primera palabra’ (para usar una expresión de la hermenéutica).

Eso nos hace pensar en la manera como nos desenvolvemos en nuestro día a día, que cosa priorizamos en nuestros quehaceres, cómo llegamos a nuestras conclusiones, dónde colocamos nuestras expectativas y cómo ellas surgen. ¿Cómo introduzimos cambios y propuestas y cómo evaluamos nuestro trabajo y nuestro equipo?

Pensando en la realidad de la misión en Latinoamérica y en el rol que nuestros movimientos desempeñan, en sus dinámicas internas (con posibilidades y limitaciones) debemos preguntarnos: ¿Cómo hemos reconocido el Señor en nuestros caminos? ¿Lo hemos reconocido? Este es un desafio particular y colectivo también. ¿Estarían nuestras decisiones produciendo salud a nuestro cuerpo en misión, lease movimientos nacionales? ¿Los temas de trabajo, lucha y tensión fortalecen a nuestro ser colectivo en misión?

Quizás a estas alturas ustedes deben estar preguntandose si no estoy yendo muy lejos en mi esfuerzo devocional / hermenéutico con ideias de cuerpo y ser colectivo (de y)en misión, los invito a que pensemos en cómo hemos caminado como indivíduos y como colectividad. Somos parte del proyecto de Dios de alcanzar estudiantes en el mundo, como una de las muchas expresiones de su iglesia, somos resultados de Su corazón que no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan (2 Pedro 3.9).

Esto significa que somos parte de Su sueño, de Su proyecto, de Sus planes. Lo que me llama la atención es que nuestro esfuerzo misionero, nuestro esfuerzo de conduzir los movimientos nacionales no puede estar basado en una simples aplicación de buen conocimiento (en sus mas diversas manifestaciones y posibilidades) que hemos adquirido en nuestra experiencia formal de educación. No estamos buscando un certificado de calidad en misión. ¿No es cierto certo? Nuestra experiencia ministerial debe hacer uso de todo lo que hemos podido aprender pero, todo eso, debe estar a servicio de un conocimiento que se caracteriza por la: confianza en Dios, sabe reconocerlo a Él en todo camino, teme al Señor, huye del mal; sospecha de nuestra propia inteligencia, no es sabio en su propia opinión.

¿Cómo organizamos nuestros programas de capacitación? ¿Cúales son los objetivos? ¿Cuáles son las señales que se observan en nuestro liderazgo (en todos lo niveles) através de los años que lo llevan a reconocer que su confianza en Dios ha crecido? ¿El resultado de las tensiones internas son la salud y la fortaleza? ¿Cómo reconocer a Dios en nuestros caminos en tiempos de tanta prisa? ¿Dónde nacen nuestras conviciones, nuestras opiniones? ¿Cómo manifestamos nuestro compromiso de huir del mal, en nuestro uso del poder o en la dimensión privada de la vida cuando el mal es tan atraente? ¿Cómo evitamos los caminos largos optamos por los caminos más cortos que el mal nos ofrece para lograr lo que queremos?

Bueno, aquí estoy en mi tiempo devocional, sacudido por la Palabra y después de haber orado, quise compartir con ustedes esta primera reacción al texto por medio de la muchas preguntas que inundaron mi corazón en este momento. Sería lindo tener tu compañia em esta caminata, disfruto mucho de los tiempos em que es posible estar juntos delante de la Palabra.

Tienes toda la liberdad para contestar, corregir y enviar tus propias percepciones y palabras de orientación a su servidor, deseo mucho crecer en este otro tipo de sabiduría, este poder que saca a los muertos de la tumba. Vivimos cercados de muchas expresiones de muerte en América Latina asi como en muchas otras partes del mundo y de palabreria nuestro pueblo está lleno, asi que necesitamos ministrar con esta sabiduría que trae salud al cuerpo y fortaleze nuestro ser.

Creo que el texto de Proverbios nos muestra el camino para estos interrogantes; confia, reconócelo, teme y huye. En otra oportunidad podemos seguir pensando en estas palabras, por ahora recibe mi abrazo, estoy orando por ti y por tu movimiento nacional.

Su amigo y servidor

Ziel Machado

La simplificación de la vida

Ziel Machado No Comments »

Un poco largo pero, creo que será de bendición para aquellos que perseveraren en la lectura hasta el fin. Despues le vamos a publicar en la parte de recursos, deen una mirada.

Fuerte abrazo

Ziel

la simplificación de la vida

Por thomas Kelly

Nuestras vidas en la ciudad moderna se tornan demasiado complejas y llenas. Aún las obligaciones que consideramos absolutamente necesarias aumentan cada día y cuando queremos reaccionar ya estamos recargados de reuniones, cansados y apurados mientas cumplimos, en la condición de oprimidos, una rueda exhaustiva de compromisos. Estamos muy ocupados para ser buenas que si dejamos los compromisos para pasar algunas horas con la familia las responsabilidades ciudadanas nos susurran al oído perturbando el descanso. Las escuelas de nuestros hijos exigen nuestro interés, los problemas de la comunidad merecen nuestra atención; los temas más amplios de la nación y el mundo nos superan. El status profesional, las obligaciones sociales, la participación en tal o cual organización importante, todo eso reivindica nuestro tiempo.

Con una fidelidad frenética intentamos cumplir con los compromisos mínimos indispensables, aún así vivimos agotados y exhaustos. Reconocemos y lamentamos que nuestra vida se desvanece, mientras nos proporciona poco de la paz, alegría y serenidad que creemos debería recibir un alma superior. Los momentos para los profundos silencios del corazón parecen raros y al mismo tiempo con una tristeza culposa postergamos para la semana que viene la vida más profunda de la serenidad que no se avala en la santa presencia, allí donde sabemos que se encuentra nuestro verdadero hogar, eso claro porque esta semana está muy ocupada y corrida.

No debemos desperdiciar tiempo en una mera descripción del problema, y aunque a todos nos gusta sentir pena de nosotros mismos, no podemos apenas lamentar la pobreza de la vida víctima de la abundancia de oportunidades. Tampoco debemos apresarnos a tomar una solución en un impulso por hacer que hoy, por lo menos hoy, podamos mostrar progreso. Podar y recortar es necesario, pero no es algo para hacer precipitadamente, antes de podar el árbol es necesario caber un análisis del ambiente donde vive y de la savia que se alimenta.

Por otro lado creo que estamos dando una falsa explicación para la complejidad de nuestras vidas pues nos justificamos culpando a la complejidad del ambiente decimos: Todo se debe al mundo complejo en el cual vivimos donde se nos proporcionan más estímulos por hora de los que recibían nuestros abuelos. En términos de orden exterior nos lleva a desear una tranquila isla del Pacífico o por la existencia lenta y bucólica de nuestros bisabuelos. Sin embargo, puedo asegurarles, pues ya viví un año en una isla del Pacífico, que los occidentales llevan para allá la misma existencia impulsiva y febril que vivían antes. La complejidad de nuestro programa no se debe a la complejidad del ambiente en el cual vivimos y tampoco la simplificación de la vida seguirá la simplificación del ambiente. Confieso que sufrí terriblemente durante el año que viví en Hawai justamente porque en algunos aspectos el ambiente era demasiado simple.

Nosotros los occidentales tendemos a pensar que nuestros problemas son externos, ambientales. No tenemos experiencia en la vida interior donde están las verdaderas raíces de nuestros problemas. Quiero sugerir que la real explicación, para la complejidad que muestra el programa, sea interior y no exterior. Las distracciones exteriores de nuestros intereses reflejan la falta de integración de nuestro ser.

Queremos ser varios egos al mismo tiempo sin que esos egos estén organizados por una única y soberana vida dentro de nosotros. Todos tenemos la tendencia a ser no un único ego y si un comité de egos. Hay un ego cívico, un ego paterno, un ego financiero, un ego religioso, un ego social, un ego profesional, un ego literario. Cada uno de esos egos, por su vez es explícitamente individualista, pues no coopera, al contrario, llegada la hora de la votación, se manifiesta a los gritos en si mismo.

Muchas veces seguimos el método electoral para llegar a una rápida decisión entre las voces internas que crean conflictos. Parece que tuviésemos un presidente de comité que no integra los muchos egos pero cuenta con los votos y deja a la minoría insatisfecha. Claro que los reclamos de cada ego no dejan de existir. Por ejemplo, si aceptamos servir en la comisión de una obra social, continuamos sintiendo remordimiento por no poder enseñar en la iglesia. No somos integrados, nos sentimos angustiados; sentimos el clamor de muchas obligaciones e intentamos cumplirlas a todas.

Hacemos de todo y aún así continuamos infelices, tensos, oprimidos y con miedo de ser superficiales. Desde el margen de la vida viene un susurro, un apelo indistinto, un presagio de una vida más rica que la que vivimos y que estamos dejando escapar. Aún cuando estamos siendo contorcidos por el ritmo loco de nuestros quehaceres exteriores, somos incomodados por una inquietud interior, ya que, no dejamos de recibir sugerencias de la existencia de un estilo de vida más rico y profundo donde reina serenidad, paz y poder.

¡Ah, si pudiésemos pasar por aquel centro y descubrir el silencio que es el origen del sonido! Conocemos algunas personas que parecen haber descubierto ese centro profundo donde los clamores insistentes de la vida son integrados, donde un no ó un si puede ser pronunciado con absoluta confianza. Ya hemos visto vidas así, integradas, tranquilas en medio a las decisiones difíciles. Vidas alegres, vigorosas y positivas. No son vagos o perezosos, tampoco están absortas por profundas meditaciones; cargan un fardo tan pesado cuanto el nuestro, pero lo hacen a pasos leves, sin abatimientos o irritaciones. Su vida cotidiana está cercada por una aureola de infinita paz y poder de júbilo. Nosotros somos tensos e inquietos, ellos son equilibrados e llenos de paz.

Si la Sociedad de Amigos (los Quakers) tiene algo a decir, es justamente en esta área; la vida debe ser vivida a partir de un centro, el Centro Divino. Cada uno de nosotros es capaz de vivir una vida de estupendo poder, paz y serenidad; una vida de integración, confianza y multiplicidad simplificada, claro bajo una condición: Que sea eso lo que realmente quiere.

Todos tenemos un Abismo Divino, un Centro infinito, un Corazón, una Vida que nos habla y a través de nosotros para el mundo. Todos ya escuchamos este susurro santo, a veces seguimos el susurro y se produjo un espantoso equilibrio de vida, una estupenda eficacia. Sin embargo, muchos de nosotros atendemos a esta voz apenas esporádicamente. Sólo de vez en cuando nos sometemos a esa Santa orientación. No hemos considerado esta cosa santa como la cosa más preciosa de este mundo. No abrimos mano del resto de las cosas para atenderla sólo a ella. Quisiera repetirlo: La mayoría de nosotros no hemos abandonado todas las otras cosas para atender al Santo que está dentro de nosotros.

John Woolman (sastre quaquer del siglo XVIII, cuyo diario es un clásico de la espiritualidad) atendió al llamado. Él resolvió organizar sus quehaceres exteriores de tal manera que pudiese estar, en todo momento, atento a aquella voz. Simplificó su vida a la base de su relación con el Centro Divino. No había otra cosa más valiosa que la atención a la raíz de toda su existencia, y dentro de si mismo es donde la descubría. El descubrimiento Quaker son justamente los susurros de orientación, amor y presencia Divinos más preciosos que el cielo y la tierra. John Woolman nunca permitió que las exigencias de su negocio superasen sus necesidades reales. Cuando llegaban muchos clientes él los mandaba a otro lugar, a comerciantes y sastres con más necesidades. Su vida exterior se simplificó sobre la base de una integración interior. Descubrió que podemos ser hombres y mujeres guiados desde el cielo, en respuesta se rindió completamente y sin reservas a esa orientación, se mantuvo acogido, próximo al centro.

Ya dije que la vida exterior de John se tornó simplificada y adrede use la voz pasiva pues para él no fue necesario luchar para renunciar o se esforzar para alcanzar la simplicidad; simplemente se rindió al centro y su vida se tornó simple. Su vida era sinóptica, había simplicidad de visión: Si tu ojo es simple, todo tu cuerpo se llenará de luz. Sus muchos egos se integraban en uno solo, un ego verdadero cuyo único objetivo era el de andar humildemente en la presencia y orientación de la voluntad de Dios. Nada de derrotas electorales de una minoría de egos frustrados. Era como si hubiese un presidente que en el silencio solemne de su interior captase el consenso de la reunión. Yo diría que el método Quaker de conducir las reuniones administrativas también se aplica individualmente a nuestras vidas interiores. El Santo observaba la vida interior de John Woolman como Jesús observó a las personas que colocaban sus ofrendas en el templo.

Debajo de la mirada silenciosa de aquel que es Santo estamos todos, siendo concientes de esto o no. En el centro, en el abismo donde habita lo eterno, en lo más profundo de nuestro ser: Los programas, las donaciones y ofrendas de tareas realizadas están siendo evaluadas constante y repetidamente. No podemos decirle no a ellos porque parecen tan importantes. Sin embargo, si nos centramos y vivimos en el silencio, que es más precioso que la misma vida, y llevamos con abertura total los programas para los lugares silenciosos del corazón y nos prontificamos a hacer o a renunciar al hacer según Su dirección, muchas de las cosas que hacemos perderán su importancia.

Me gustaría contarles mi experiencia personal como fruto de la gracia puesto que la evaluación de lo que hacemos o dejamos de hacer la realizamos nosotros mismos, y es ahí donde nos damos cuenta lo que podremos hacer y lo que podremos dejar de hacer.

Quiero hablar con mucha intimidad y seriedad al respecto de Aquel que es más precioso que la vida. ¿Será que quieres vivir la vida, cada momento de ella, en Su presencia? ¿Tú lo deseas y suspiras por Él? ¿Amas Su presencia? ¿Cada gota de sangre de tu cuerpo Lo ama? ¿Cada suspiro es una oración, una alabanza para Él? ¿Cantas y bailas en tu interior mientras se regocijas en Su amor? ¿Estás dispuesto a entregarte para que Él sea tu dueño, mientras caminas en santa obediencia?

Sé que estoy hablando como un evangelista de los viejos tiempos, pero no me puedo controlar, ni puedo ser correcto y convencional. Ya hemos vivido mucho tiempo siendo correctos y reprimidos. El fuego del amor de Dios, del amor que nos da y del que recibe de nuestra parte, está quemando fuerte. ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tu fuerzas.’ ¿Será que lo amamos así? ¿De nuestras mentes sale un flujo constante de amor en dirección a Dios, durante todo el día? ¿Intercalamos el trabajo con oraciones y alabanzas a Él? ¿Vivimos firmes en la paz de Dios? ¿Tenemos paz en el fondo de nuestra alma donde ya no hay tensiones y Jesús vence sobre el mundo y sobre nuestras debilidades?

Esta vida impregnada de paz continua, duradera e infalible, este poder sereno, esta conquista interior sobre nosotros mismos junto con la conquista exterior sobre el mundo, todo esto es para nosotros. Se trata de una vida libre de tensiones, ansiedades y urgencias porque hemos recibido algo de la paciencia cósmica de Dios. Nuestras vidas serán inavalables porque estamos plantados sobre la roca arraigados en el amor de Dios. Este es el primero mayor mandamiento.

¿Quieres vivir en una presencia divina tan estupenda que la vida es transformada, transfigurada y transmutada en paz, poder, gloria y milagro? Si lo quieres, esto es posible, pero si tu respuesta es negativa y dices que no tienes tiempo para alcanzar los silencios recreadores, sólo puedo responder: ‘Tu no quieres realmente, tu no amas a Dios sobre todo el resto del mundo, no lo amas con todo tu corazón, alma, mente y fuerza.’Aún cuando pasamos por momentos de mucha presión como enfermedades familiares o cuando los hijos son pequeños, en esos momentos todavía descubrimos tiempo para lo que realmente queremos hacer.

Deseo ser drástico en lo que se refiere a desenmascarar cualquier fingimiento en la cuestión de la devoción y simplicidad del amor de Dios. Pero tengo que confesar que no lleva tiempo y tampoco complica su programación. He descubierto que una vida de susurros de adoración, de alabanza y de oración puede empapar, invadir el día. Es posible tener un día muy cargado en el sentido exterior y mismo así estar continuamente en la Santa Presencia. Claro que es necesaria de media a una hora de lectura y reflexión. Inclusive podemos llevar los silencios recreadores dentro de nosotros casi todo el tiempo. Con alegría leo al hermano Lourenço (hermano francés, laico del siglo XVII) en su práctica de la presencia de Dios. Al final de la cuarta conversación él dice: ‘Nunca estuve ansioso u ocioso’, sin embargo hacia todo a su tiempo y con una serenidad incesante y un espíritu tranquilo. Según sus palabras, la hora de negocios no difiere de la hora de oración, y en mi ruidosa cocina con varias personas pidiendo cosas al mismo tiempo, Dios está en mi corazón con la misma tranquilidad como si estuviera arrodillado recibiendo el sacramento. La verdadera razón para no recogernos y no centrarnos en Dios no es la falta de tiempo, parece que en muchos de nosotros es la falta de un placer entusiasta en Él. Se trata de la ausencia de un profundo amor dirigido a Él en todo momento del día y de la noche.

Debe quedar claro que estoy hablando de un estilo revolucionario de vivir. La religión nos es algo que sumamos a nuestras tareas para dejar la vida más compleja. La vida con Dios es el centro de la vida, el resto es moldeado e integrado de acuerdo con esta realidad. Es esto lo que otorga simplicidad de visión.

Lo más importante no es estar siempre pasando vasos de agua fría a un mudo sediento. Es posible que estemos tan ocupados intentando cumplir el segundo grande mandamiento, ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’, que nos quedamos subdesarrollados en nuestra devoción a Dios. Pero recordemos que deberíamos amar a Dios tanto cuanto al prójimo y estas cosas deberíamos hacerlas sin dejar una u otra por la mitad.

Hay un estilo de vida tan oculto con Cristo en Dios que en el medio de lo quehaceres diarios interiormente podemos elevar breves oraciones, eyaculaciones¹ de alabanza, susurros de adoración al que siendo infinito está dentro de nosotros. No hay necesidad de que otros se sepan. Es posible vivir en un estado casi continuo de oraciones silenciosas, oraciones con respeto a Dios y con respeto a las personas y emprendimientos que están en nuestro corazón. No es necesaria la urgencia, vivimos una vida indivisible y llena de gloria, un mundo interior de esplendor donde aunque somos indignos, podemos vivir. Algunos ya lo conocen y viven en este mundo, los otros que lo desean ardientemente deben saber que también pueden tenerlo.

Desde el Centro Santo vienen los encargos de la vida. La comunión con Dios desemboca en una preocupación mundial. No podemos guardar el amor de Dios sólo para nosotros. Ese amor transborda, nos aviva y nos hace ver las necesidades del mundo. Amamos a las personas y nos afligimos al verlas ciegas cuando podrían ver; ellas se encuentran adormecidas con todos las comodidades del mundo cuando deberían estar despiertas y viviendo sacrificadamente; aceptando los bienes del mundo como si tuviesen derecho cuando en realidad les fueron confiados temporariamente.

La necesidad más grande de los hombres no es la comida, la ropa o el abrigo, aunque sabemos que todas esas cosas son importantes; la necesidad más grande es Dios. Nos equivocamos sobre la naturaleza de la pobreza cuando pensamos que es económica, la pobreza viene del alma fruto de la privación de la paz recreadora de Dios. Los esquemas que creamos para la salvación económica no suplen las necesidades más profundas. Son importantes pero constituyen un segundo paso en el camino de la reconstrucción mundial. El primer paso es una vida santa, transformada y radiante de la gloria de Dios.

Este amor por las personas es casi tan estupendo como el amor a Dios. ¿Queremos ayudar a las personas porque tenemos pena de ellas o porque realmente las amamos? El mundo necesita algo más profundo que la pena, necesita de amor, esta frase parece muy banal pero: ¡Cuán verdadera es! En nuestro amor por las personas ¿Seremos apurados, englobando todos los hombres y las tareas en nuestra preocupación amorosa? Claro que no, esta es una función que cabe a Dios; sin embargo, si el trabaja nuestras vidas dividirá su preocupación y nos dará a cada uno de nosotros la porción debida. Esta será, entonces nuestra tarea. La vida que surge del Centro es una vida dirigida al cielo.

Buena parte del problema de aceptar una multitud de obligaciones surge de la incapacidad de decir ‘no’. Vemos una tarea a realizar y no hay nadie para hacerla, en ese momento calculamos nuestro tiempo y decidimos que tal vez podemos incluirla entre los quehaceres. La decisión parte de la cabeza y no del santuario del alma. Cuando decimos si ó no con esta base tenemos que dar razones para nosotros mismos y para los otros. Pero cuando decimos si ó no sobre la base de la orientación interior y los susurros del incentivo del Centro, o sobre la base de la total ausencia de una elevación de nuestro ego o elevación del interior de la vida que pueda llegar a encorajarnos erróneamente; no tenemos razones para dar a no ser una: Hemos discernido la voluntad de Dios. De esta forma comenzamos a vivir sobre la orientación divina.

He descubierto que Dios nunca nos guía a vivir un frenesí intolerable. La Paciencia Cósmica se torna en parte, nuestra paciencia, pues Dios está obrando en el mundo. Recordemos que no trabajamos solos en el mundo intentando desesperadamente terminar una obra que será ofrendada a Dios.

La vida del Centro es una vida de paz y poder. Es simple, serena, estupenda, triunfante y radiante. No ocupa tiempo y simultáneamente ocupa todo nuestro tiempo. Esta vida renueva nuestros programas, ya no necesitamos andar frenéticos porque Dios es el timonero. Y cuando termina nuestro día podemos dormir en paz porque todo está bien.

  1. Traducimos la frase ´eyaculaciónes de alabanza´ de forma literal y fiel al texto en su original en ingles en respeto al deseo del autor de usar dicha expresión.

Extraído de ‘A Testament of Devotion’. New York. Harper and Brothers, 1941.

¡Volver a ser niño!

Ricardo Wesley No Comments »

“¡Tú necesitas aprender a ser niño de nuevo!” No, no era un consejo acerca de cómo yo podría entrar en el Reino de los cielos. En verdad, al comienzo sonó rara esa palabra de nuestro amigo Paul Freston, en una agradable visita pocos meses antes de mudarnos a Uruguay.

Él nos hablaba de la disposición que necesitamos tener para aprender todo de nuevo. Eso mismo, todo de nuevo, no apenas la lengua. Teníamos que aprender los códigos, las señales poco visibles, muchas veces no habladas. Cuando habladas, ni siempre con el significado que la gramática pura y simple nos dice. Y aun que pronunciadas, ¿cómo serian?, ¿en qué momento?, ¿con que sutilezas?, ¿con que significados explícitos (para quien nació en esa cultura) y ocultos (para quien viene de otra cultura y piensa que ya sabe el significado de cada cosa)?

Pero cuando uno es un “misionero transcultural” (en otro momento reflexionaré sobre lo que entendemos por eso), ¿no vengo justamente a decir cuál es el camino, la ruta de salvación y el sentido que todos buscamos? Sí y no. Lo que traigo conmigo, creo, es precioso, pero siempre viene en un vaso de barro frágil que soy. Y cuando llegamos, Dios ya llegó hace mucho, haciendo su trabajo en medio de las personas a quienes iremos servir. ¿Obvio? Sí, pero nosotros lo olvidamos fácilmente.

Querer compartir algo tan especial, como el evangelio de Jesús, en una nueva cultura, significa oír, oír y oír, antes de querer decir algo. Al entender dónde las personas están, quienes son, sus riquezas, peculiaridades y, quien sabe, necesidades (¿cuándo llegaremos a entenderlas totalmente?) es que podremos comenzar la humilde tarea de redescubrir el significado y la belleza del evangelio de Jesús en ese nuevo lugar, para esas nuevas personas y cultura.

Confieso que eso me parece difícil, muy difícil. Es de nuestra naturaleza y sub-cultura evangélica que pensemos que ya sabemos todo. Es casi como un sinónimo de “tener fe”. Tener una actitud, por así decir, optimista, triunfalista, señalando el camino a las personas. No es fácil romper el padrón y buscar ser niño de verdad en ese proceso. Después de un año y medio de haber llegado acá podemos decir que ya estamos logrando dar nuestros primeros pasos.

¿Pero saben algo? Nuestra fe se ha ido traduciendo en confianza, alegría y madurez, aprendiendo a gozar cada momento, cada lección con nuestros nuevos y queridos amigos uruguayos. ¡Y nosotros creíamos venir aquí a enseñar algo! Ah, pero Jesús nos está enseñando a todos en ese proceso, y es un privilegio bien grande ser parte de ese movimiento en que Él mismo va alcanzando a cada persona. Y entonces somos testigos, como los niños, con miedo pero confiados en el actuar amoroso de Dios. ¿Habrá algo mejor?

Foto: Copyright © Alain So - 2008 TrekEarth

Como discernir las prioridades

Ziel Machado 8 Comments »

Queridos y queridas hemanos y hermanas, compañeros de misión

En esta nueva semana que empieza, les quiero compartir algunas ideas para aquello que es un reto constante: saber definir las prioridades. Dios les bendiga a todos con una semana bendecida!

Su amigo Ziel Machado

Lectura del texto bíblico: Eclesiastés 3.1-15

A la luz del texto bíblico vamos a reflexionar con el siguiente texto:

No tengo tiempo

No tengo tiempo es una disculpa que damos delante de las exigencias de la eternidad; es una objeción usada por aquellos que están muy ‘ocupados’ en sus ‘importantes’ trivialidades; es una queja que más se escucha en los labios de gente agotada en nuestra época donde hay todo tipo de aparatos técnicos para economizar tiempo; es una confesión amarga de una humanidad pobre en su capacidad de reconocer la dimensión de la eternidad.

Dicha por un cristiano está expresión ‘no tengo tiempo’ llega a ser una confesión de pecado, pues Dios nos ha dado tiempo para todo aquello que Él desea que hagamos. Aquellos que trabajan tanto al punto de que no tengan tiempo para estar a un tiempo a solas con Él, para estudiar su Palabra, para el compañerismo com otros, están haciendo más de lo que Dios espera que ellos hagan.

En los labios de la humanidad contemporánea llega a ser una confesión de algo dolorosamente inevitable, pues sólo Dios tiene y da verdaderamente el tiempo. Aquellos que no reciben su tiempo de las manos de Dios, lo ve escapar como la arena que corre por nuestros dedos.

Tiempo no es solamente ‘dinero’, el tiempo es vida. Nuestra vida será conforme nuestro tiempo, vida eterna por medio de la fe en Jesucristo, aquel que es el mismo hoy, ayer y por los siglos. Recibe tiempo cuya calidad es eterna! Esto no significa mucho tiempo o tiempo sin límites. La eternidad es una calidad que hace parte de la vida de Dios.

Que lindo testimonio sería si llegásemos a ser cristianos con tiempo para la oración, para el amor; tiempo para testificar con alegría de Cristo, tiempo para vivir.

Dichosos los que tienen tiempo pues Dios trabaja por medio de ellos!

Han Bürki

Hans fue unos de obreros pioneros de IFES en Europa. Estubo varias vezes por Latinoamerica.

Extraído del libro Wachen and Wagen

Cuestiones para pensar

Parte I

  1. ¿Cómo gasto mi vida?
  2. ¿Con que cosas he gastado mi vida?
  3. ¿Qué cosas me sacan el sueño?

Parte II

  1. Revisar as prioridades de nuestras vidas.
  2. ¿Cuál ha sido el eje central de mi vida profesional: Afán (ansia, empeño) o agradecimiento?
  3. ¿Cuáles son las cosas ‘muy importantes’ que acaban ‘robándonos’ la vida?
  4. ¡Lo más importante es aprender a vivir e no solamente existir!
  5. No es tan importante lo que tenemos, sino nuestra actitud delante de lo que tenemos!

El Sur es mi Norte

Ricardo Wesley 3 Comments »

¿Por qué decir que el Sur ahora se transformó en mi Norte? La verdad es que esa frase es una variación de lo que una vez afirmó Joaquín Torres García, un importante artista uruguayo que creó ese mapa (América invertida – 1943).

“…en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte.”
(Joaquín Torres García. Universalismo Constructivo, Bs. As. : Poseidón, 1941.)

Llegando a Uruguay, y viniendo desde un país al norte que ya buscó dominarlo territorialmente y económicamente (en ese último caso, la agenda de dominación aún sigue, disfrazada en los mecanismos de integración del Mercosur), tengo que aprender a ver las personas y la realidad a partir de puntos de referencia distintos.

La vivencia y comunicación del evangelio se darán mucho mejor cuando ocurria ese proceso de encarnación en la otra cultura. Tengo una fuerte sospecha de que eso no se da rápidamente. Lleva tiempo, muchas veces toda una vida, para entender y comunicar el evangelio de vida en Jesús cundo lo vivimos y lo trasladamos a otra cultura.

La propia revelación de Dios llegó hasta nosotros en ese proceso de mezcla y transposición de variadas culturas. Las diversas culturas de los tiempos bíblicos, las culturas de los intermediarios en un largo proceso histórico, la cultura de los misioneros que llegaran con el “Libro” a nuestro país, y ahora “mi” cultura cuando llego al “otro” país.

Diversidad de culturas, samba, tango, “jeitinho” brasileño y garra charrúa (nación indígena prácticamente exterminada por los blancos “cristianos” del pasado) para manejar tantos puentes, interpretaciones y aplicaciones de tales verdades que aún creemos que hay en el evangelio de Jesús.

Nuestro consuelo y esperanza es que recibimos una ayuda divina en el proceso. Dios, en su misericordia viene y nos forma en el medio de la jornada. Muchas veces nos hace crecer al mismo tiempo en que nos humilla. Pero esa es una buena humillación, lo reconozco sin ser masoquista. Cuando dependemos más de Dios para entender algunas cosas, y cuando escuchamos más de nuestros hermanos para entender la Palabra y crecer en la fe, en un esfuerzo comunitario y misionero, siento que estoy en una situación ideal para madurar, rumbo a lo que Dios desea de mi.

¿Qué quiere Él de mi? Bueno, en el camino voy descubriendo, con la gracia de Dios…

(Artículo originalmente publicado en Portugués en “Maneiras de ver o mundo”, en “O Sul é meu Norte”. Las opiniones expresas en el texto son de responsabilidad del autor y no expresan necesariamente las posiciones de la CIEE)

Bienvenidos

Ziel Machado 3 Comments »

Queridos hermanas y hermanos

Con mucha alegria les doy a todos las muy bienvenidas a nuestro nuevo sítio web de la CIEE. Tenemos muchos sueños para la utilización deste recurso asi que , Dios mediante, esperamos poder implementar tres dinâmicas por este medio:

a) tener un display de lo que esta pasando por cada movimiento nacional y tambien compartir del ministério del equipo regional;

b) crear un banco de datos con recursos para el ministério estudiantil (ponencias, materiales, ideas, etc), donde cada estudiante y obrero pueda bajar el archivo, hacer las debidas adaptaciones y compartir el material;

c) ser una herramienta de formación continuada para estudiantes, obreros, miembros de comites nacionales

Todo eso implica en la participación de todos aquellos que son parte desta grand familia en misión, la CIEE. Esta familia que este año celebra 50 años, por la gracia de Dios, de testimonio continuo en las Universidades y escuelas de nuestro continente. Estamos esperando por su aporte, creemos que el mismo sera de bendición a toda la CIEE. Hoy les quiero compartir un texto de la Palabra de Dios que nos deja una agenda personal en nuestro seguir obediente al Señor Jesuscristo en tierras latinoamericanas, dice asi:

“Porque Esdras habia preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos” Esdras 7:10

Inquirir, cumplir, enseñar. Que linda agenda no? Mire la sequência, primero estudiar, luego cumplir y solo entonces, enseñar. Estan listos nuestros corazones para hacer el mismo?

Un fuerte abrazo, de su amigo

Ziel Machado

SP 08/05/2008