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Con Cristo en el mundo, siguiendo sus huellas Agosto 11, 2008

ENFOL 2008

El 19 de julio de 1958 marcó el inicio del primer congreso estudiantil de América Latina, en Cochabamba, Bolivia. Cincuenta años después, el 20 de julio del 2008 empezó nuestro Encuentro de Formación de Líderes de la Subregión de México, Centroamérica y Panamá. En Guatemala, en julio de 1990, se realizó el primer ENFOL de la Subregión, 18 años después ya celebramos el noveno. En Cochabamba, en 1998, se celebraron los 40 años de la CIEE. El número 8 es el número de la suerte para los chinos, razón por la cual comenzaron los juegos olímpicos el 8 del 8 a las 8 p.m. Para nosotros este 8 nos recuerda la acción de Dios en la historia y la memoria de los que nos han antecedido. Al final del día nos lleva a mirar más allá, cuando el maestro estando en la mesa, levantó la copa y dijo: “Esta es mi sangre derramada por vosotros” y, luego partió el pan y dijo: “Este es mi cuerpo que por vosotros es partido”. Así comenzamos nuestro encuentro, un encuentro de formación, un encuentro de los pueblos, un encuentro con la historia, un encuentro con la Palabra y el Señor de la Creación.

Con Cristo. En el primer bloque contamos con la participación de nuestro hermano Jorge Atiencia exponiendo sobre el libro de Jeremías. Sus conferencias muy “IN” nos llevaron a descubrir: Lo Imposible (el llamado), lo Inadmisible (la idolatría), lo Indestructible (la Palabra) y lo Increíble (el sueño). Todas las mañanas fueron dedicadas a acercarnos a la Palabra y a reflexionar en torno a ella, primero a solas durante el tiempo devocional y, después, en comunidad recibimos la exposición bíblica. Después dedicamos tiempo para responder a ella, primero en forma individual y, luego, en equipos reflexionando sobre las implicaciones del tema. Para cerrar la mañana, cada equipo realizó una expresión artística de nuestro compromiso con lo expuesto, obras que se expusieron en las paredes del salón de conferencias y que permanecieron ahí, y sin voz audible nos invitaban al desafío y a la reflexión.

Durante estos primeros días también tomamos parte de la celebración de los 50 años de la CIEE. Nuestros hermanos del MUC coordinaron esta fiesta en forma muy especial e hicieron una entrevista a cinco hermanos involucrados en la CIEE, para que nos compartieran sobre las experiencias vividas y las lecciones aprendidas a lo largo de los años. Ellos hablaron tanto de los motivos de celebración como de las causas de sufrimiento que han marcado la historia de la comunidad. En esa mesa compartieron emoción y algunas veces reflejada añoranza: Nelly García (quien estuvo presente en Cochabamba 58), Jorge Atiencia, Hazel Vargas (miembro del Consejo Directivo de ECU), Fernando Montero, (el secretario general más veterano de la subregión), y David Bahena. En la intimidad de esos momentos percibimos algunas de las caras de la CIEE: Como un movimiento de la Palabra, como una gran familia y como forjadora de líderes-siervos. También con el mismo sentimiento a flor de piel recordaron el costo y el dolor de las transiciones. Ya para finalizar, y como no podía faltar, un grupo de estudiantes que representaban a cada movimiento partieron y compartieron el pastel (torta). ¡Para festejar de verdad! como lo hacen nuestros pueblos.

En el mundo. Durante el segundo bloque, los secretarios de nuestros movimientos nos confrontaron con sus exposiciones sobre nuestra responsabilidad en: La mayordomía de la creación (David), de las relaciones (Marina), de los recursos (Betuel) y del llamado (Freddy). Asimismo nos fueron presentados desafíos muy concretos como el del Calentamiento Global, expuesto por el Dr. Francisco Astorga, Físico-Investigador y miembro del comité de Compa, el VIH y SIDA, a cargo de Isaú Chávez de Visión Mundial y Manuel Sierra de Tear Fund, la Pobreza e Injusticia, que lo compartió Eliberto Juárez y la Integridad en el Llamado, expuesto por Fernando Montero. Todas las exposiciones nos llevaron a la reflexión y al arrepentimiento, pero también a levantarnos y actuar.

En medio de los dos bloques tuvimos la oportunidad de dedicar un día especial para servir en un centro comunitario de una comunidad Otomí a las afueras de Querétaro (“La casa Otomí”, grupo indígena en México). Nuestra primera tarea, antes de llegar, consistió en hacer un gran escándalo (toda una tradición para ellos), gritando desde los autobuses para hacernos notar, cosa que NO fue realmente difícil. Lo que sí fue labor titánica fue organizar a más de cien delegados para compartirles el evangelio por medio de sus diferentes dones. Vestidos de payasos, mimos y animalitos, y armados con títeres, cantos, juegos e historias bíblicas, se dedicaron a sacar sonrisas de los 200 niños y niñas que asistieron a la actividad. Otros, con guantes, escobas y tijeras realizaron trabajos de limpieza, de reparación y de jardinería. Mientras tanto, otros con palas y picos hicieron pozos para mejorar el desagüe en la calle. También se organizó un grupo para dialogar con las mamás y los papás, en el que nos hablaron de sus necesidades y nos enseñaron algunos cantos en su lengua y, por supuesto, compartimos con ellos el evangelio. Fue una inolvidable experiencia compartir con esta comunidad, en su mayoría de mujeres, niños y ancianos, quienes sobreviven con el equivalente a 1 dólar al día y que en sus rostros se dibujan las marcas del hambre, la injusticia y la desesperanza y nos recuerdan que tenemos un compromiso y una deuda histórica con ellos.

La noches fueron un tiempo muy especial, fueron noches latinas de celebración: Impregnadas de color, música y movimiento. Cada delegación nos deleitó con algo de su cultura y nos abrió una ventana de su ministerio. Además de esto, fueron noches de comunión, de koinonia, oración, literatura, pastoral y reflexión profunda de nuestro mundo actual y tan plural.

Siguiendo sus huellas. El compromiso asumido por cada delegado se fue percibiendo día a día durante todo el encuentro. Se palpó en la manera como se tomó el tiempo devocional, con absoluta seriedad y profunda reflexión. Así como en el gran entusiasmo y avidez por aprender que se mostró en todos los talleres. Para cerrar el primer bloque tuvimos un tiempo especial de oración, donde cada delegado aprovechó para responder al llamado de Dios y tuvo la oportunidad ponerse a cuentas con su Creador.

Ahora, persiste vivo el compromiso asumido al regresar a su lugar de origen. El último día se le entregó a cada participante una hoja para ayudarle a hacer de lo aprendido una agenda de vida, para compilar las lecciones aprendidas, los desafíos que se lleva y los obstáculos para cumplir la misión. También se le pidió que escribiera una carta que expresara su vivencia en el ENFOL y que usara como herramienta de diálogo con su secretario general.

Entre los muchos motivos de gratitud en este ENFOL podemos destacar que pudieron asistir delegados de toda la subregión a pesar del proceso tan complicado de las visas. Además, asistieron cuatro delegados de LaFe, el grupo latino de Intervarsity en Estados Unidos. También agradecemos a Dios que una vez más proveyó todos los recursos necesarios para cubrir los gastos y que, al terminar el encuentro, tuvimos la oportunidad de realizar la junta de planeación con los secretarios generales de la subregión.

Agradecemos y alabamos a Dios por esta nueva oportunidad de reunirnos y seguir sus huellas juntos como una extensa y multicultural familia

Dios con nosotros

David Bahena
Secretario Sub-regional
México Centroamérica y Panamá



      
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