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Lágrimas birmanas Septiembre 18, 2009
¿Qué debería hacer la "comunidad internacional" para ayudar a la gente que vive bajo estados represivos?
A pesar de los grandes avances en la democracia electoral y los acuerdos sobre derechos humanos alrededor del mundo, miles de millones de hombre y mujeres continúan experimentando la supresión de sus libertades humanas básicas como el derecho a viajar, de elegir un trabajo o escuela, de criticar al gobierno, expresar sus opiniones abiertamente y practicar su confesión religiosa. El estado, que tiene como una de sus principales funciones el proveer seguridad para los civiles inocentes, se ha convertido en la principal fuente de inseguridad y miedo en muchas partes de Asia y África. Al mismo tiempo, crecen las "fábricas de ideas" y la industria de los doctorados para la legislación en derechos humanos y derecho internacional. Claramente se necesitan menos palabras y más acción.
Escribir verdades sobre mi propio país en un blog como este puede en realidad meterme en serios problemas. Así que permítanme, de una manera medio-cobarde, o si prefieren prudente, considerar la más patética situación de Birmania/Myanmar. El absurdo juicio de Aung San Suu Kyi hace pocos meses sólo fue el último incidente en una larga historia de violencia, corrupción, ineptitud y completa indiferencia por las vidas y los derechos de los ciudadanos de Birmania. Cuando Birmania aplicó para formar parte del conglomerado regional conocido como ASEAN (Asociación de Naciones del Sureste Asiático), rogué a mis amigos de Singapur y Malasia que apelaran a sus respectivos gobiernos para negarles la membrecía hasta que Suu Kyi fuera restablecida como la jefa de estado electa. Algunos de Singapur me dijeron que la "vía asiática" provocaría cambios a través de la diplomacia recatada en vez de los enfrentamientos abiertos. Los generales serían cautivados por la democracia a través del intercambio comercial y de la amistad. Hoy, veinte años después, la represión es peor. Claramente y como se veía venir, la llamada "vía asiática" (¡un eufemismo para legitimar a los dictadores locales¡) no está funcionando.
¿Por qué? Porque nosotros no seguimos al dinero. Generalmente, yo no estoy a favor de sanciones económicas generales, porque afectan a la gente común mucho más que aquellos responsables. Al final, ellos pueden guardar sus fortunas en bancos extranjeros y encontrar formas de consumir sus lujos aún mientras el país languidece económicamente. Pero, en el caso de Birmania, la misma Aung San Suu Kyi pidió la aplicación de sanciones internacionales. Si las sanciones están cuidadosamente apuntadas - por ejemplo, se puede detener por completo el envío de armas y "congelar" completamente todos los activos extranjeros que tienen los miembros del régimen- haciendo la vida más difícil para aquellos cuyo poder hoy parece incontrovertido. Si la gente de Birmania, que sufre diariamente bajo la junta militar, nos pide que les ayudemos, ¿por qué no escuchamos? Los Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto estrictas sanciones de manera tardía, pero algunas compañías continúan operando codo a codo con el ejército.
Pero las naciones occidentales no son los principales compañeros comerciales de Birmania. La India y China parecen ser los mayores culpables, vendiendo armas abiertamente a cambio del acceso al petróleo y las reservas de gas natural en Birmania. Las naciones de ASEAN y sus líderes no han ejercido mucha presión sobre el régimen birmano. Al contrario, los bancos de Singapur son hogar de las riquezas mal-habidas de la junta militar y las esposas de los generales regularmente van de compras a Singapur y Bangkok. Por sí sola, Tailandia compra el 44% de las exportaciones birmanas cada año. Las sanciones de los miembros de ASEAN podrían privar a los generales de una gran porción de los más de 11 mil millones que ganan por comercio extranjero anualmente. La junta militar invierte menos del 1.5% del PIB en educación y salud. El sistema de educación pública se ha deteriorado tanto que muchos padres dependen de escuelas monásticas gratuitas para la educación de sus hijos. Las enfermedades infecciosas, incluyendo el SIDA, malaria y tuberculosis están fuera de control. ¿Cuánto tiempo más dejará ASEAN el control a los violadores de derechos humanos de Birmania?
Los credos antiguos de la Iglesia nos dicen que Cristo descendió al infierno. Por lo tanto él está cerca de aquellos que son echados ahí, transformando su desesperación en esperanza. Esto no es para hacer menos el sufrimiento y la angustia de nuestros hermanos birmanos, sino para incluir su historia en la historia mayor de la esperanza nacida por el sufrimiento- la historia del crucificado, resucitado y pronto a retornar Juez de la historia. Si eres indio, chino o un ciudadano de una nación de ASEAN, ¿qué estás dispuesto a hacer por la gente de Birmania que pueda servir como una señal de esperanza?
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